Suvasana o postura del cadáver

Una forma muy común de cerrar la sesión de yoga es con la postura del cadáver o suvasana. A pesar de que ser una postura aparentemente fácil, resulta complicado alcanzar el principal objetivo de este asana: la relajación. La dificultad de este ejercicio es algo mental, ya que a pesar de que imitar la postura resulta fácil, lo complicado está en dejar la mente completamente relajada.

Haciendo el suvasana logramos relajar la musculatura después de una sesión de yoga, calmando también incluso el sistema nervioso de nuestro cuerpo.

Pasos:

  • En primer lugar, nos tumbamos bocarriba lentamente.
  • Los pies y las manos deben estar separadas ligeramente del cuerpo, con las palmas hacia arriba. El grado de separación depende de cada uno. Con el cuerpo relajado, tenemos que asegurarnos que la cabeza está siempre mirando hacia arriba y nunca hacia los lados.
  • Tenemos que estar seguros de que nos encontramos en una posición cómoda que nos ayude a relajarnos. A algunas personas les ayuda incluso mantener los ojos cerrados, pero si nos quedamos dormidos el ejercicio no valdrá para nada. En esta postura respiramos lenta y profundamente y aguantamos unos minutos.

En cuanto a movimientos corporales ya podríamos dar por completo el asana. Sin embargo y, como ya hemos mencionado anteriormente, a partir de ese momento será todo trabajo mental y no físico.

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